sábado, 6 de junio de 2009

Los hombres que no amaban a las mujeres




Los hombres que no amaban a las mujeres (Millennium I), de Niels Arden Oplev






Doy por supuesto que todos conocen la novela de Larsson. Si no es así, se la recomiendo. No es probable que pase a la historia de la literatura, pero tiene la cualidad de combinar con rara precisión elementos de modernidad, de crítica social, de drama y de acción, todo ello sin salirse de los cánones de la clásica intriga policiaca británica. Uno de esos libros, en fin, que se leen de una sentada y que dejan con ganas de más.

La película recrea muy bien el ambiente frío e inquietante de la novela, pero no me veo capaz de discernir si eso es mérito del director o simplemente va incluido con cualquier producto que venga de Suecia. Pensando, por ejemplo, en Zapatos italianos, de Henning Mankell, o en Déjame entrar, de Thomas Alfredson, me pregunto si a nosotros, tan meridionales, no nos parecerá frío e inquietante todo lo sueco.

No era fácil adaptar al cine una trama tan compleja. Creo que lo han hecho de la única manera posible: centrándose en la historia principal y eliminando las ramificaciones, los saltos temporales y los personajes secundarios. El resultado es una película ágil e interesante, que crece en intensidad a medida que pasan los minutos. De hecho, la segunda hora es mucho mejor que la primera.

Quizá lo más delicado, al menos en mi opinión, es el tratamiento del personaje de Lisbeth Salander, tan original, tan complejo y fascinante. La elección de Noomi Rapace me parece un acierto. Es verdad que la Lisbeth del cine no seduce como la de la novela. Sin embargo, se aproxima bastante a esa joven friki, torturada y vengativa, frágil y despiadada, marginal por decisión propia, que se hace dueña de su vida a golpes. No hay tiempo en la película de profundizar en su psicología, sólo se pueden dar pinceladas, pero éstas están bien dosificadas y consiguen reproducir una imagen poderosa, aunque necesariamente menos nítida.

Cuando se ha leído la novela, se echan en falta muchas cosas. Sin embargo, creo que Niels Arden Oplev firma una adaptación digna y que merece la pena ver. Sobre todo, para los fans de Millennium, que a juzgar por las ventas de los libros, son legión.

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